“Ese trueno que ha de escucharse retumbará
en las mentes, encarnará tierra, brotarán de esas raíces nuevas conciencias. Es
posible que tejiendo visiones se enhebren nuevas miradas de ese mundo caótico. No
es el capricho
del soñador, sujetarse a lo real, está en la liturgia del viajero atravesar
tormentos para ansiar reposar en paz, a pesar de eso la tierra amortigua y
potencia a veces el arrebato del sentirse nada en el todo”